Editorial: Formación profesional para un futuro en transformación: hoja de ruta desde la 47ª RCT

América Latina y el Caribe atraviesan un momento decisivo. La región enfrenta transiciones simultáneas —digital, ecológica, demográfica y productiva— que están transformando el mundo del trabajo y nos exigen respuestas más ágiles, inclusivas y coordinadas. Persisten brechas estructurales que conocemos bien: informalidad elevada, desigualdad, baja productividad, rezago educativo y sistemas de formación que, muchas veces, no logran conectar con las necesidades reales de las personas ni de los sectores productivos. Las conclusiones de la 47ª RCT son claras: es fundamental construir una visión común y trabajar para fortalecer nuestras instituciones.

En este escenario en movimiento, la formación profesional y la certificación vuelven a mostrarse como un pilar estratégico para anticipar el futuro, promover el trabajo decente y asegurar transiciones justas.

Las instituciones de la región coincidieron en cinco ejes prioritarios: mejorar la gobernanza y el diálogo social; contar con sistemas de información que realmente anticipen las demandas de competencias; actualizar marcos de cualificaciones y certificación; impulsar ofertas formativas más innovadoras y flexibles; y avanzar en mecanismos de seguimiento, evaluación y movilidad que amplíen las oportunidades de aprendizaje a lo largo de la vida.

La cooperación regional también se reafirmó como un motor imprescindible. El intercambio de experiencias, el trabajo en redes y la construcción colectiva de conocimiento demostraron una vez más su capacidad para acelerar transformaciones y fortalecer instituciones.

La cooperación Sur-Sur y el aprendizaje entre pares son hoy un activo estratégico —técnico, pero también político— para enfrentar desigualdades persistentes y preparar a nuestras sociedades para un futuro que cambia rápido.

Las conclusiones de la 47ª RCT nos dejan una hoja de ruta compartida: avanzar hacia sistemas de formación profesional más inclusivos, más pertinentes y más resilientes, capaces de responder a los desafíos actuales y de anticipar los que vienen.

Nuestra región tiene talento, instituciones comprometidas y una red cada vez más articulada.

Desde OIT/Cinterfor, renovamos nuestro compromiso de acompañar ese camino, convencidas y convencidos de que invertir en formación y certificación es invertir en el futuro, en la equidad y en la justicia social que América Latina y el Caribe necesitan y merecen.

Equipo de OIT/Cinterfor